Un minuto para sonreir
28 de Septiembre de 2006
Esta era una tortuguita que se subÃa a un árbol, se asomaba a una rama, y luego se tiraba de cabeza al suelo.
La pobre tortuguita se destrozaba en el suelo, pero se levantaba, limpiaba su caparazón y volvÃa al intento, se subÃa al árbol iba a la rama y se lanzaba, para sacarse nuevamente cresta y media.
Asi siguió la pobre tortuguita durante mucho rato, y un par de palomas que la miraba con aire ‘paternal’ se dicen:
- ‘Oye querido, y si le decimos que es adoptada?’



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