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23 de Diciembre de 2006

«NUESTRA ES LA NAVIDAD»
por Carlos Rey
Brilla en Belén la estrella, y los pastores
siguen la senda de su luz radiante,
y el coro de los ángeles
anuncia un Salvador para los hombres
con sublimes canciones celestiales.
Allá en Jerusalén conmueve a Herodes
la novedad del Niño Rey que nace,
y del Oriente parten
unos magos portando sus honores
que muy gozosos vienen a ofrendarle.
Despierta en cuna de linaje pobre
un hijo de David, rico linaje;
la voluntad del Padre:
llenar de fe su cuerpo de dolores,
y de poder su redentora sangre.
Sobre un pesebre la divina y noble
presencia de Jesús con los mortales,
descubre su semblante
al dulce Pescador de pecadores,
al Santo Capitán de sus leales.
¡Humilde Navidad del Cristo Hombre
que, con ardor, su corazón amante
da el bÃblico mensaje
para saciar de amor los corazones
y transformar a un mundo agonizante! 1
Esta poesÃa que escribió en su tierra el poeta cubano Luis Bernal Lumpuy nos da a entender el propósito de la primera Navidad. El «Pescador de pecadores» al que se refiere es el Padre nuestro que está en el cielo, que envió a su Hijo Jesucristo al mundo para hacerse hombre y asà «pescarnos» a nosotros los pecadores agonizantes a fin de salvarnos de nuestros pecados. 2 «Cristo Hombre» sacia de amor nuestros corazones mediante su propio corazón amante que lo lleva a morir en la cruz en nuestro lugar, y nos transforma mediante la renovación de nuestra mente. 3 El Hijo de Dios y de la Virgen MarÃa nació una sola vez para que nosotros naciéramos de nuevo y asà pudiéramos ver el reino de Dios. 4 En esta tierra ese reino consta de paz, de amor y de vida abundante, y en el cielo, de vida eterna. 5
Sin embargo, una cosa es desearles a los demás una feliz Navidad, y otra, disfrutar de esa felicidad nosotros mismos. Más vale que nos dejemos pescar del «Pescador de pecadores», para que asà podamos hacer nuestra la Navidad y la felicidad que Dios quiso que la acompañara. Ese es el tema de la siguiente poesÃa del mismo autor, Bernal Lumpuy, a la que le puso por tÃtulo «Nuestra es la Navidad»:
Mientras el mundo celebra
con banquetes y bebidas,
con regalos y juguetes,
esta fecha sin igual;
recordemos, mis amigos,
¡nuestra es la Navidad!
No es una fiesta cualquiera
para el hombre divertirse,
no es motivo solamente
de reÃr y de cantar.
¡Hay que decir a este pueblo
lo que es la Navidad!
Cual los magos del Oriente,
pongamos nuestros talentos
ante el Rey que pronto viene
para su Iglesia buscar.
Que pueda gritar el alma:
«¡MÃa es la Navidad!»
Hoy el hombre necesita
que en su corazón renazca
este Jesús que le ofrece
abundante amor y paz.
¡Con júbilo celebremos
nuestra feliz Navidad!


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